Problema
La civilización griega presentaba varios conflictos, que hizo que el arte fuera una herramienta que dio aportes para el desarrollo de la civilización entre los años 1000 Ac hasta el año 146 A c
Tema
El arte griega como una herramienta de aportes para el desarrollo de la civilización griega entre los años 1000 Ac hasta el año 146 Ac
Hipótesis
Fue el arte griego una herramienta que dio ventajas en la civilización griega entre los años 1000 Ac hasta el año 146 Ac
Objetivo general
Determinar si el arte griego fue una herramienta que contribuyo con el desarrollo de la civilización griega entre los años 1000 Ac hasta el año 146 Ac
Objetivos específicos
Identificar las características del arte griego entre los años 1000 Ac hasta el año 146 Ac
Conocer los periodos de transición del arte griego y como incidieron en la civilizacion
Demostrar la evolución del arte griego por medio de los más importantes artistas de la civilización
Pintura de la Antigua Grecia
Con anterioridad a la formación del arte griego hubo en territorios de la antigua Grecia un arte que se ha llamado prehelénico, conservadas tan sólo en ruinas de edificios de la época y sobre estuco, representando paisajes, acciones guerreras y ceremonias cortesanas o religiosas cuyas figuras aunque imperfectas revelan notable expresión y vida. En las decoraciones de vasijas se presenta raras veces la figura humana y siempre estilizada y de escasos detalles.
En cuanto a la pintura griega, su celebridad y la de sus artistas se debe casi por entero a los antiguos historiadores pues no se conserva de ella ni un solo cuadro ni se conoce obra alguna de los famosos Zeuxis, Parrasio y Apeles, considerados desde la antigüedad los pintores por antonomasia. Las obras pictóricas griegas que al presente se conocen y conservan consisten únicamente en decoraciones de ánforas y de otras elegantes vasijas salvo algunos mosaicos de pavimento y placas de arcilla pintadas y sin contar las obras de pintura romana en que intervino mano griega. Consta, no obstante, que los griegos pintaron cuadros excelentes, por lo menos murales (cuyas copias pueden ser algunas decoraciones de las grandes ánforas de lujo) y que emplearon los procedimientos al fresco, al encausto, al temple y quizás al óleo. Los asuntos representados en tales pinturas, a juzgar por lo que se observa en las mencionadas vasijas, fueron escenas de la vida humana y tradiciones o leyendas mitológicas y heroicas.
La pintura griega se divide en tres periodos (después del cretense y micénico ya nombrados que pueden considerarse como protohistóricos respecto de Grecia), a saber:
- El de formación y arcaico que dura hasta el siglo V a. C., el cual se distingue por los resabios de influencias asirias y egipcias que revela en sus dibujos. La pintura de las vasijas correspondientes al primero de dichos periodos suele ofrecer desde mediados del siglo VIII a. C. las figuras de color negro sobre fondo amarillo o rojo (pues antes de dicha fecha consistía en dibujos de estilo geométrico y figuras estilizadas)
- El de elegancia nacional, durante el siglo V a. C. y parte del IV a. C. en que se emancipó la pintura con Polignoto, seguido de Apolodoro, Zeuxis y Parrasio, muy correctos en el dibujo, atribuyéndose al primero la invención del claroscuro. Las vasijas de este periodo tienen las figuras rojas sobre fondo negro, siendo excepción los célebres lecitos blancos de tenas que sobre fondo blanquecino ostentan figuras polícromas.
- El alejandrino o de difusión desde mediados del siglo IV a. C. hasta dos siglos más tarde en que fue Grecia conquistada por los romanos. Las vasijas de este periodo que es la época de las grande ánforas decorativas o de lujo continúa casi en lo mismo que en el precedente pero con menor corrección y con cierto barroquismo en el dibujo hasta principios del siglo II a. C. en que cesan las figuras pintadas y se usan de relieve con uniforme color negro o rojo.
A principios de este último periodo rayó con el famoso Apeles el arte pictórico en lo más alto a que pudo llegar ocupándose su pincel en representar hazañas y gentilezas de la persona de Alejandro. Pero muy pronto decayó el arte, parando en una especie de barroquismo debida esta decadencia a la voluptuosidad y vulgaridad de los asuntos y a la misma difusión y éxodo fuera de Grecia que realizaron los talleres o escuelas principales e influyentes y que propiamente forman el periodo helenístico.
De todas las variaciones apuntadas, se guardan elegantes muestras en los grandes museos de Europa y en ellas puede advertirse que la tal pintura no pasa del simple género decorativo pues carece de verdadera perspectiva y de claroscuro, determinándose los pliegues de la vestimenta y demás lineamentos con rayas negras o de color rojo oscuro más o menos gruesas según lo exige las figura y es frecuente representar la carnación en las figuras sobre todo, las femeninas, con pasta de color blanco.
Escultura de la Antigua Grecia
La escultura de la Antigua Grecia alcanzó el ideal de la belleza artística hasta donde pudo llegar por sí solo el ingenio humano. Aunque Grecia floreció en todas las Bellas Artes, ninguna le distingue tanto como la escultura.
Cultivó el arte de la Antigua Grecia todos los géneros de escultura, adoptando con predilección el mármol y el bronce como material escultórico y tomando como asuntos principales los mitológicos y los guerreros a los cuales añadió en su última época el retrato de personajes históricos.
Forman su característica en los mejores tiempos del Arte (los de Fidias) la expresión de la realidad idealizada, la regular proporción orgánica, el alejamiento de lo vago y monstruoso, la precisión en los contornos y detalles, la armonía y belleza en las formas y la finura en la ejecución.
División de la escultura
Suele dividirse la escultura griega en cuatro periodos históricos bien delimitados a los cuales precede el protohistórico[1] o minoico[2] y micénico.[3] En éste, se desarrolló por espacio de unos veinte siglos (desde el año 3000 al 1100 a. C. aproximadamente) un arte rudimentario pero lleno de vida y movimiento que modeló el barro y trabajó la piedra, el marfil, el hueso e incluso el oro, el plomo y el bronce, produciendo relieves, grabados, entalles mitológicos en piedras finas y pequeñas estatuas e idolillos. Aunque labrados con cierta tosquedad, se presentan a veces con admirable corrección en el dibujo que parece recordar el arte de los cazadores del reno los cuales pudieron tener con la civilización egea algún lazo histórico.
Los cuatro períodos arqueologicos que tras un prolongado silencio artístico siguieron al micénico se distinguen del siguiente modo:
- El período de formación, desde aproximadamente el 620 a. C. al 540 a. C.
- El período arcaico, desde el 540 a. C. al 460 a. C.
- El período de perfección o clásico, hasta finales del siglo IV a. C.
- El período de difusión, que algunos llaman de decadencia, después de Alejandro Magno hasta la conquista de Grecia por roma, de 323 a. C. a 146 a. C.